Tecnología y Medio Ambiente
La principal finalidad de las tecnologías
es transformar el entorno humano (natural y social), para adaptarlo mejor a las
necesidades y deseos humanos. En ese proceso se usan recursos naturales
(terreno, aire, agua, materiales, fuentes de energía...) y personas que proveen
la información, mano de obra y mercado para las actividades tecnológicas.
El principal ejemplo de transformación del
medio ambiente natural son las ciudades, construcciones completamente
artificiales por donde circulan productos naturales como aire y agua, que son
contaminados durante su uso. La tendencia, aparentemente irreversible, es la
urbanización total del planeta. Se estima que en el transcurso de 2008 la
población mundial urbana superará a la rural por primera vez en la historia.
Esto ya ha sucedido en el siglo XX para
los países más industrializados. En casi todos los países la cantidad de
ciudades está en continuo crecimiento y la población de la gran mayoría de
ellas está en continuo aumento. La razón es que las ciudades proveen mayor
cantidad de servicios esenciales, puestos de trabajo, comercios, seguridad
personal, diversiones y acceso a los servicios de salud y educación.
Además del creciente reemplazo de los
ambientes naturales (cuya preservación en casos particularmente deseables ha
obligado a la creación de parques y reservas naturales), la extracción de ellos
de materiales o su contaminación por el uso humano, está generando problemas de
difícil reversión. Cuando esta extracción o contaminación excede la capacidad
natural de reposición o regeneración, las consecuencias pueden ser muy graves.
Son ejemplos:
La deforestación.
La contaminación de los suelos, las aguas
y la atmósfera.
El calentamiento global.
La reducción de la capa de ozono.
Las lluvias ácidas.
La extinción de especies animales y
vegetales.
La desertificación por el uso de malas
prácticas agrícolas y ganaderas.
Se pueden mitigar los efectos que las
tecnologías producen sobre el medio ambiente estudiando los impactos
ambientales que tendrá una obra antes de su ejecución, sea ésta la construcción
de un caminito en la ladera de una montaña o la instalación de una gran fábrica
de papel a la vera de un río. En muchos países estos estudios son obligatorios
y deben tomarse recaudos para minimizar los impactos negativos (rara vez pueden
eliminarse por completo) sobre el ambiente natural y maximizar (si existen) los
impactos positivos (caso de obras para la prevención de aludes o inundaciones).
Para eliminar completamente los impactos
ambientales negativos no debe tomarse de la naturaleza o incorporar a ella más
de los que es capaz de reponer, o eliminar por sí misma. Por ejemplo, si se
tala un árbol se debe plantar al menos uno; si se arrojan residuos orgánicos a
un río, la cantidad no debe exceder su capacidad natural de degradación. Esto
implica un costo adicional que debe ser provisto por la sociedad, transformando
los que actualmente son costos externos de las actividades humanas (es decir,
costos que no paga el causante, por ejemplo los industriales, sino otras
personas) en costos internos de las actividades responsables del impacto
negativo. De lo contrario se generan problemas que deberán ser resueltos por
nuestros descendientes, con el grave riesgo de que en el transcurso del tiempo
se transformen en problemas insolubles.
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